Con la llegada del Domingo de Ramos, se produce literariamente la eclosión de la primavera en Cáceres. La ciudad vive la noche previa como una epifanía a la espera del Rey de Reyes.
Con la llegada del Domingo de Ramos, se produce literariamente la eclosión de la primavera en Cáceres. La ciudad vive la noche previa como una epifanía a la espera del Rey de Reyes.